Estuve yo muy ocupado en poner mi espíritu en orden, y hallaba que, como de costumbre, el instinto y la razón se hacían una guerra despiadada. El instinto decía: «Muere», pero la razón decía que aquello sólo era cortar las amarras del espíritu y perderlo con la libertad. Mejor era buscar alguna muerte mental, alguna lenta extenuación del cerebro que le hiciera caer debajo de aquellas perplejidades. Un accidente era más vil que una falta deliberada. Y, si yo no vacilaba en arriesgar mi vida, ¿por qué preocuparme de enlodarla? Con todo, vida y honor parecían hallarse en diferentes planos, y no ser realidades intercambiables.
¿O era honor como las hojas de Sibila, en las que cuanto más fuese lo perdido, tanto más precioso sería lo poco dejado? ¿Iguala su parte al todo? Mi secreto conmigo mismo no me permitía deslindar responsabilidades. Mis orgías de trabajo físico terminaban con el deseo vehemente de más labor, en tanto que la sempiterna duda, el preguntar eterno, arrastraba a mi espíritu en un vertiginoso remolino y no me dejaba tiempo para pensar.
Por fin.
miércoles, 28 de abril de 2010
viernes, 16 de abril de 2010
martes, 13 de abril de 2010
2 T: Ternura
Ternura es un berrinche. Es saberse uno desde afuera, pero con la capacidad de comprender que lo que está ahí, de frente, es uno mismo, tiempo atrás. Atrás cuando se tiraba uno al piso, llorando falso por un capricho. Ternura es verlo superado, y verse uno sumergido en algún recuerdo que despierta una química que le arruga a uno la cara y le hace flexionar las manos, quizás erizar el cabello y que se acaba cuando caemos en la cuenta que no perdura. Es congelarlo en ese “aaayyyy vea que cuadro más tieerno” como dice mi tía, y colgar a ese par de perros acurrucados en la pared de los recuerdos, la pared de las ternuras fugaces que invaden el olfato y que si triste, dan ganas de llorar, y si feliz, de sonreír, y si desprevenido, de enamorarse. La ternura es tranquila, lenta, y gusta de atrasar a los que la encuentran.
1 T: Tinto
¡Batállame! eso debí haberte dicho, ¡Batállame! eso debiste haberme exigido. Ignorábamos entonces el miedo, los celos, la cobardía, ignorábamos el remordimiento que vendría con cada día, con cada cosa que nos hiciera pensarnos. Ignorabamos que las palabras y las lagrimas sobran, no asi, los besos...¡Batállame! te pido ahora, que ya no tienes armas, ahora que ya gané tu olvido, ahora que tengo el corazón hecho pedazos, ahora, que goteo tu nombre cada vez que abro la boca. Te miras por dentro y vez que la culpa negligencia por no saber calcular las consecuencias y los pesares también se transforman. El vicio de los actos, es condicion sine qua non de la llaga en el pecho y no te duele lo que perdiste, pero tampoco quieres aceptar que no tienes ya nada. Hasta el pasado se puede cambiar (dijo Sartre) pero no estas tan convencido. Cambiar lo que hiciste, no quieres, pero darias tu vida por trasladar lo que tuviste en el tiempo hasta el momento perfecto donde los seres se deciden y se juran amor eterno aun con lagrimas negras y olvidos olvidados. Las pupas de mariposa en el jardin de esa vida mueren y no hay nada peor que cargar en el cuerpo con la muerte de inocentes. Extendiendo la mano pido otra copa de vino, bien sabes que si pudiera no tomaria otra cosa. Tinto, el corazon ha tomado otro rumbo y yo, beduina al sol me desarmo con cada salto. ¡Maldita quimera! de quererme de nuevo contigo, de rayar las paredes de las calles, todas, esperando que me leas. Si supieras cuanto te quise no dudarias en saltar de lo alto de una torre, no por imitarme,solo para saber si te has equivocado. Dejando de amar te ahogas y bien sabes que no hay segundas partes en que el sonido exacto se repita, menos aun colores que se copien entre si. Te conformas con recordar imagenes bañadas en el te de una memoria que falla y no somos ni siquiera amigos dejandose tentar por la curiosidad de un vertigo que encamela. El dolor, tanto tiempo mudo, ahora es un políglota que no se calla ni un día. Con su bla bla te restriega en la cara el anacronismo de haberte dejado devorar por una sabandija madrigalista que no probaba bocado. ¡Batallame! repito, que todavia no sabes si el pesar que queda despues de ejecutar una mala accion seguira golpeandote la cara. Así se pasa la vida, pensando en aquello que esgrime, aturde, enloquece y que finalmente no es mas que un jóven manos de tijeras que bien podría hacer que el mundo se haga mierda. Sed, sed, sed, sed, de borrar lo que se haya hecho, no para repetirlo, sino para poder acabar con el recuerdo que ultraja todo lo nuevo. Si vuelvo alguna vez a quererte, si vuelves alguna vez a servirte de mi plato olvidate de culteranismos, que la belleza no esta en los finales. Ahora, gozando como siempre del momento miras a tu alrededor y todo se te vuelve mustio, apagado, poco inspirados, da asco incluso soñar con fluorescentes que destellan. Da asco, si cuando despiertas sabes que no obtendras nada. No hay nada peor que haber probado lo puro y luego compararlo con la blasfemia que ni siquiera escarcha. Da asco soñar con esperanza, porque anoche en mi sueño miré para atrás....y venías. Hoy, soltando las amarras duermo, y duermes para callar los gritos que llenas de mariposas las bocas. Y un dia te despiertas y descubres que la felicidad era algo muy simple......y era felicidad, y era bello y era simple...y lo tenias...existimos, y nos habiamos encontrado, lo demas ¿que importaba?
Claudia Morales.
viernes, 9 de abril de 2010
Disciplina
En el Ejército Regular Árabe no había ningún poder sancionador. Esta diferencia vital se revelaba inmediatamente en todas nuestras tropas. Carecía de la formalidad de la disciplina y no había ninguna subordinación. El servicio era activo, el ataque, siempre inminente y, de modo parecido al ejército de Italia, los hombres reconocían el deber de derrotar al enemigo. Por lo demás, no eran soldados, sino peregrinos que procuraban siempre ir un poco más allá.
Yo no estaba descontento con tal estado de las cosas, pues me había parecido que la disciplina -o, cuando menos, la disciplina formal- era una virtud de paz; un carácter de troquel que distinguía al soldado del hombre completo y que deshumanizaba al individuo. Fácilmente se resolvía en lo restrictivo, en el sentido de que los hombres dejaran de hacer esto o aquello, y por eso podía ser alentada por una norma lo suficientemente severa como para hacerles desesperar de la desobediencia. Era un proceso de la masa, un elemento de la muchedumbre impersonal, inaplicable a un hombre singular por cuanto implicaba la obediencia y una dualidad volitiva. La disciplina no exigía a los hombres que secundaran activamente la voluntad del jefe, pues entonces habría habido -como ocurría en el Ejército Árabe y entre los irregulares- esa causa momentánea para la transmisión o la similación del pensamiento, ese tiempo durante el que los nervios transforma en acto la voluntad privada que se les imparte. Por el contrario, todo ejército regular arrancaba diligentemente a la voz de mando, como si la fuerza motriz de las voluntades individuales formara parte del sistema.
Eso estaba bien en tanto que aumentaba la rapidez; pero no preveía la caída de los jefes, ni iba más allá de la poco fundada suposición según la cual cada subordinado no tiene atrofiado el motor de su voluntad, sino que lo mantiene en perfecto orden, listo para ocupar el puesto del superior caído: y que la eficacia de la dirección desciende suavemente la escala de la gran jerarquía hasta quedar en posesión del mayor de los dos soldados rasos sobrevivientes.
Considerando la envidia humana, semejante teoría ofrecía, además, el inconveniente de entregar el poder a una ancianidad arbitraria, con su actividad petulante, y corrompida, además, por la larga costumbre del dominio, complacencia que arruinaba a la víctima causando la muerte de su mundo subjetivo. Pertenecía también a mi idiosincracia desconfiar del instinto, que hunde sus raíces en nuestra animalidad. Me parecía que la razón otorga a los hombres algo deliberadamente más precioso que el temor o el dolor, y eso me hacía desestimar el valor del atildamiento de la paz como educación para la guerra.
Pues, con la guerra, sobrevenía al soldado un cambio sutil. La disciplina le modificaba, le soportaba, e, incluso, le absorbía el ansia de luchar. Esta ansia era la que conseguía la victoria en el sentido moral y, con frecuencia, en el sentido físico del combate. La guerra se componía de crisis de intenso esfuerzo. Por razones psicológicas, los jefes deseaban la menor duración de este esfuerzo máximo, no porque los hombres no intentaran hacerlo -habitualmente seguían adelante hasta caer-, sino porque cada uno de tales esfuerzos debilitaba sus restantes fuerzas. Las vehemencias de esta clase son de carácter nervioso y, cuando se manifiestan en una elevada proporción, desgarran la carne y el espíritu.
Despertar la excitación bélica para la creación de un espíritu militar en tiempos de paz sería peligroso, tan peligroso como estimular con demasiada anticipación a un atleta. Por consiguiente, la disciplina, con su concomitante elegancia -palabra sospechosa, que implica restricción y dolor-, fue inventada para substituirla. El Ejército Árabe, nacido y criado en la línea de fuego, no había conocido jamás hábitos de paz y no se enfrentó, hasta el armisticio, con los problemas de su sostenimiento. Entonces si, el fracaso fue rotundo.
Yo no estaba descontento con tal estado de las cosas, pues me había parecido que la disciplina -o, cuando menos, la disciplina formal- era una virtud de paz; un carácter de troquel que distinguía al soldado del hombre completo y que deshumanizaba al individuo. Fácilmente se resolvía en lo restrictivo, en el sentido de que los hombres dejaran de hacer esto o aquello, y por eso podía ser alentada por una norma lo suficientemente severa como para hacerles desesperar de la desobediencia. Era un proceso de la masa, un elemento de la muchedumbre impersonal, inaplicable a un hombre singular por cuanto implicaba la obediencia y una dualidad volitiva. La disciplina no exigía a los hombres que secundaran activamente la voluntad del jefe, pues entonces habría habido -como ocurría en el Ejército Árabe y entre los irregulares- esa causa momentánea para la transmisión o la similación del pensamiento, ese tiempo durante el que los nervios transforma en acto la voluntad privada que se les imparte. Por el contrario, todo ejército regular arrancaba diligentemente a la voz de mando, como si la fuerza motriz de las voluntades individuales formara parte del sistema.
Eso estaba bien en tanto que aumentaba la rapidez; pero no preveía la caída de los jefes, ni iba más allá de la poco fundada suposición según la cual cada subordinado no tiene atrofiado el motor de su voluntad, sino que lo mantiene en perfecto orden, listo para ocupar el puesto del superior caído: y que la eficacia de la dirección desciende suavemente la escala de la gran jerarquía hasta quedar en posesión del mayor de los dos soldados rasos sobrevivientes.
Considerando la envidia humana, semejante teoría ofrecía, además, el inconveniente de entregar el poder a una ancianidad arbitraria, con su actividad petulante, y corrompida, además, por la larga costumbre del dominio, complacencia que arruinaba a la víctima causando la muerte de su mundo subjetivo. Pertenecía también a mi idiosincracia desconfiar del instinto, que hunde sus raíces en nuestra animalidad. Me parecía que la razón otorga a los hombres algo deliberadamente más precioso que el temor o el dolor, y eso me hacía desestimar el valor del atildamiento de la paz como educación para la guerra.
Pues, con la guerra, sobrevenía al soldado un cambio sutil. La disciplina le modificaba, le soportaba, e, incluso, le absorbía el ansia de luchar. Esta ansia era la que conseguía la victoria en el sentido moral y, con frecuencia, en el sentido físico del combate. La guerra se componía de crisis de intenso esfuerzo. Por razones psicológicas, los jefes deseaban la menor duración de este esfuerzo máximo, no porque los hombres no intentaran hacerlo -habitualmente seguían adelante hasta caer-, sino porque cada uno de tales esfuerzos debilitaba sus restantes fuerzas. Las vehemencias de esta clase son de carácter nervioso y, cuando se manifiestan en una elevada proporción, desgarran la carne y el espíritu.
Despertar la excitación bélica para la creación de un espíritu militar en tiempos de paz sería peligroso, tan peligroso como estimular con demasiada anticipación a un atleta. Por consiguiente, la disciplina, con su concomitante elegancia -palabra sospechosa, que implica restricción y dolor-, fue inventada para substituirla. El Ejército Árabe, nacido y criado en la línea de fuego, no había conocido jamás hábitos de paz y no se enfrentó, hasta el armisticio, con los problemas de su sostenimiento. Entonces si, el fracaso fue rotundo.
lunes, 22 de marzo de 2010
lunes, 15 de febrero de 2010
exit music (for a film)
Hay un capital escondido dentro de un calendario quizá lunar, a lo mejor, evaporó, a la par de una bella mapa que quiso conquistar, cuando iba por el sahara el calor pudo más..... le enseñó su fase lunar, y su brillante constelación, pero ah va a ser! para la bella mapa son solo imaginación, no tiene un por qué, tantos colores que nunca vio, el calendario se los mostró, pecoso, rosado, morado, de enero a diciembre pasó, y la mapa poca atención le prestó, ni un solo río encontró! pero no sabe ella que entre pared y pared, cuando se oculte el sol, y se apague la ultima luz, de su negra tez emergerá una fascinante alucinación, que solo se observa sin un yo, cuando esté entregada a la mirada, oscura pero profunda, de una noche tranquila, y una historia espacial, la señorita mapa una desdoblará, y observará su mundo desde otro punto, hacia el exterior, y su visión se transformará, sus puntos cardinales se quebrarán ante la agresividad de la polar.. al calendario..... su mejor amigo le dirá, cuando conozca la inmensidad, juntos, no la entenderán, pero con los brazos extendidos le atraparán, le inventarán una palabra, quizás, "mar", pero será solo una reducción de su vida, de su estadía, de su gravedad, la inmensidad, será, a partir de ahora, la que transformará, la partícula en dios, espejismo en noche, brisa en palabra, caverna en foto, lienzo en pared, humano rostro en zebra de planetario... tiene que ser, discutieron, que la inmensidad, sin teorías, solo el universo la sabe mostrar.....
jueves, 31 de diciembre de 2009
miércoles, 2 de diciembre de 2009
Cicero
From all this we conclude that the duties prescribed by justice must be given precedence over the pursuit of knowledge and the duties imposed by it; for the former concern the welfare of our fellow-men; and nothing ought to be more sacred in men's eyes than that.
...
And it is not true, as certain people maintain, that the bonds of union in human society were instituted in order to provide for the needs of daily life; for, they say, without the aid of others we could not secure for ourselves or supply to others the things that Nature requires; but if all that is essential to our wants and comfort were supplied by some magic wand, as in the stories, then every man of first-rate ability could drop all other responsibility and devote himself exclusively to learning and study. Not at all. For he would seek to escape from his loneliness and to find someone to share his studies; he would wish to teach, as well as to learn; to hear, as well as to speak. Every duty, therefore, that tends effectively to maintain and safeguard human society should be given the preference over that duty which arises from speculation and science alone.
...
For, as Ennius says so admirably,
Good deeds misplaced, methinks, are evil deeds.
...
http://www.constitution.org/rom/de_officiis.htm
...
And it is not true, as certain people maintain, that the bonds of union in human society were instituted in order to provide for the needs of daily life; for, they say, without the aid of others we could not secure for ourselves or supply to others the things that Nature requires; but if all that is essential to our wants and comfort were supplied by some magic wand, as in the stories, then every man of first-rate ability could drop all other responsibility and devote himself exclusively to learning and study. Not at all. For he would seek to escape from his loneliness and to find someone to share his studies; he would wish to teach, as well as to learn; to hear, as well as to speak. Every duty, therefore, that tends effectively to maintain and safeguard human society should be given the preference over that duty which arises from speculation and science alone.
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For, as Ennius says so admirably,
Good deeds misplaced, methinks, are evil deeds.
...
http://www.constitution.org/rom/de_officiis.htm
sábado, 28 de noviembre de 2009
domingo, 8 de noviembre de 2009
Despueś de leer "Cachaza"
Lo interesante de la disciplina histórica, entendida como la cotidianidad del ser humano y su realización en la finitud de sus esperanzas, es poder descubrir, es descubrirse dentro de la inmediatez, con la intención de poseer una herramienta para des-construir y construir una realidad más placentera en este espacio universal y terrenal que nos brinda la vida.
Con la lectura de "Cachaza", y desde el punto de vista de mi interpretación histórica, me surgen algunas líneas de pensamiento que quisiera compartir con usted.
Primero, encuentro en la obra un ejemplo de narrativa descriptiva enmarcada dentro de un realismo a veces escalofriante, pero que a todas luces se convierte en una radiografía de un centro de reclusión para "enfermos mentales" que funcionó (o mejor dicho funciona) en nuestro país hace algunas décadas. Resulta muy interesante poder contar con un texto que nos ubica temporal y espacialmente en una época que muchos de los y las costarricenses desconocen, así como también desconocer el sufrimiento de centenares de hombres y mujeres que vivieron (se puede utilizar presente de nuevo) ante el silencio cómplice de una sociedad inerte. Ésta ubicación no solo se da en el reclusorio de enfermos mentales o en la Peni, sino que se enmarca en un contexto más amplio y nos desplaza a otros ámbitos como el Mercado Central o las calles josefinas de hace cuatro o tres décadas.
Sin embargo, el punto primero es una visión muy simplista de lo que realmente emana de la obra. Lo anterior, principalmente, porque lo que resulta realmente interesante es poder observar como funciona dentro de un sistema de convivencia social cualquiera, los métodos de coerción y de control social. Segundo. Así pues, la obra nos ubica dentro de un reclusorio de "enfermos mentales" que no es otra cosa que un espacio físico (entiéndase un lugar con límites debidamente marcados y con reglas propias) donde se priva de libertad a las personas -hombres o mujeres- que no se "adaptan" al sistema de convivencia social establecido por unos cuantos. Esto es, que las personas que no logran interiorizar las reglas de normalización de la sociedad X, son peligrosos (as) para el resto de los comunes (del montón) por lo tanto debemos encerrarlos para que estos puedan entender como funciona la sociedad. Lo mismo podríamos decir de los centros penitenciarios y todos (as) los privados de libertad qeu en ellos viven (para ser optimistas), pues es la lógica de un sistema "apartar las piedras del zapato" pues lo único que hacen es estorbar.
Ahora bien, tercero, es interesante como el autor desnuda un sistema ideológico, capitalista o socialista (entiéndase socialismo real), con sus ansias de control totalitario sobre la mente y el cuerpo de los seres humanos, que castran toda esperanza de aquellos que no son "normales" dentro de la convivencia social. Y es que el fenómeno de recluir "enfermos mentales" es típico de la modernidad y la fundación de ciudades. Sin embargo, este control totalitario no solo es apreciable dentro del ámbito carcelario o de reclusión de enfermos mentales, sino que se puede percibir también en otros ámbitos como un aula de cualquier centro de enseñanza en donde se norma la conducta aceptada para la convivencia social; de esta manera resulta de igual valor el maestro, el carcelero o el doctor.
No es sino hasta nuestros tiempos, que surgen pensadores que nos hacen cuestionar esos conceptos elaborados durante la modernidad. Hago referencia a pensadores posmodernos como Michael Foucault o Jacques Derridá, que nos dan nuevas líneas de análisis para poder des-construir esas elaboraciones de control totalitario sobre la mente, el cuerpo y el espíritu. Es con ellos y otros, que nos enfrentamos a un nuevo paradigma de pensamiento en donde se pone de manifiesto la necesidad de cuestionar nuestro presente en función de las ataduras que impone un sistema de convivencia social que lacera nuestra sociedad actual y que nos obliga a aceptar inertes verdades absolutas, inamovibles e incuestionables.
Cuarto. La obra posee gran valor histórico como documento descriptivo, así como también nos da una perspectiva humanista para poder entender como un sistema que se aparta de la satisfacción integral de sus moradores, inventa formas de evadir realidades alternativas a un funcionamiento "normal" y simplemente desplaza a aquellos que no logran adaptarse a la "reglas" de convivencia social.
Quinto. Me llama poderosamente la atención como un fenómeno de comunicación de masas televisivo como los "reality show" estilo "Big Brother", le brinda a la sociedad la posibilidad seductora (a manera de efecto boomerang) de poseer el control totalitario que es patrimonio exclusivo de los sistemas ideológicos. Lo anterior por cuanto es el individuo frente a su televisor, que puede controlar las acciones de los seres humanos recluidos en un espacio físico determinado: sus necesidades, sus sentimientos, sus emociones, sus flatulencias, sus virtudes como defectos (dentro de la "normalidad social") y es este mismo individuo frente a su televisor, en la más absurda individualidad, que tiene en sus manos (por medio de una llamada telefónica) la posibilidad de condenar, castigar y desplazar a lo que el considera anormal dentro de sus valores (anti-valores) preestablecidos por un sistema que el considera educativo, familiar o ideológico en general. A todas luces me parece una inclinación mórbida de un sistema capitalista, concretamente en este caso, que logra mercantilizar los detalles más íntimos del ser humano.
Sexto. Quizá tomen relevancia algunos textos que te ayudarán a entender esta maraña de pensamientos dispares y por momentos alucinantes (como los de Cachaza), que escribo con mala redacción y orden. Podríamos pensar en Huxley con "El mundo feliz", típica utopía del cualquier modelo ideológico de convivencia social en donde premia ese mencionado control totalitario; quizá también podríamos pensar en Orwell con "1984" en la conformación del "gran hermano".
Al final, la magia de una obra literaria cualquiera, son las múltiples interpretaciones que puedan emanar de cuantos lectores se atrevan a entrar a pensar y repensar lo leído. Cachaza me brindó la tranquilidad de poder alucinar por instantes con mucha tranquilidad y escribir lo primero que se me ocurrió. Quizá no sirva de nada, quizá de algo... al fin y al cabo la tarea es del próximo lector.
Con la lectura de "Cachaza", y desde el punto de vista de mi interpretación histórica, me surgen algunas líneas de pensamiento que quisiera compartir con usted.
Primero, encuentro en la obra un ejemplo de narrativa descriptiva enmarcada dentro de un realismo a veces escalofriante, pero que a todas luces se convierte en una radiografía de un centro de reclusión para "enfermos mentales" que funcionó (o mejor dicho funciona) en nuestro país hace algunas décadas. Resulta muy interesante poder contar con un texto que nos ubica temporal y espacialmente en una época que muchos de los y las costarricenses desconocen, así como también desconocer el sufrimiento de centenares de hombres y mujeres que vivieron (se puede utilizar presente de nuevo) ante el silencio cómplice de una sociedad inerte. Ésta ubicación no solo se da en el reclusorio de enfermos mentales o en la Peni, sino que se enmarca en un contexto más amplio y nos desplaza a otros ámbitos como el Mercado Central o las calles josefinas de hace cuatro o tres décadas.
Sin embargo, el punto primero es una visión muy simplista de lo que realmente emana de la obra. Lo anterior, principalmente, porque lo que resulta realmente interesante es poder observar como funciona dentro de un sistema de convivencia social cualquiera, los métodos de coerción y de control social. Segundo. Así pues, la obra nos ubica dentro de un reclusorio de "enfermos mentales" que no es otra cosa que un espacio físico (entiéndase un lugar con límites debidamente marcados y con reglas propias) donde se priva de libertad a las personas -hombres o mujeres- que no se "adaptan" al sistema de convivencia social establecido por unos cuantos. Esto es, que las personas que no logran interiorizar las reglas de normalización de la sociedad X, son peligrosos (as) para el resto de los comunes (del montón) por lo tanto debemos encerrarlos para que estos puedan entender como funciona la sociedad. Lo mismo podríamos decir de los centros penitenciarios y todos (as) los privados de libertad qeu en ellos viven (para ser optimistas), pues es la lógica de un sistema "apartar las piedras del zapato" pues lo único que hacen es estorbar.
Ahora bien, tercero, es interesante como el autor desnuda un sistema ideológico, capitalista o socialista (entiéndase socialismo real), con sus ansias de control totalitario sobre la mente y el cuerpo de los seres humanos, que castran toda esperanza de aquellos que no son "normales" dentro de la convivencia social. Y es que el fenómeno de recluir "enfermos mentales" es típico de la modernidad y la fundación de ciudades. Sin embargo, este control totalitario no solo es apreciable dentro del ámbito carcelario o de reclusión de enfermos mentales, sino que se puede percibir también en otros ámbitos como un aula de cualquier centro de enseñanza en donde se norma la conducta aceptada para la convivencia social; de esta manera resulta de igual valor el maestro, el carcelero o el doctor.
No es sino hasta nuestros tiempos, que surgen pensadores que nos hacen cuestionar esos conceptos elaborados durante la modernidad. Hago referencia a pensadores posmodernos como Michael Foucault o Jacques Derridá, que nos dan nuevas líneas de análisis para poder des-construir esas elaboraciones de control totalitario sobre la mente, el cuerpo y el espíritu. Es con ellos y otros, que nos enfrentamos a un nuevo paradigma de pensamiento en donde se pone de manifiesto la necesidad de cuestionar nuestro presente en función de las ataduras que impone un sistema de convivencia social que lacera nuestra sociedad actual y que nos obliga a aceptar inertes verdades absolutas, inamovibles e incuestionables.
Cuarto. La obra posee gran valor histórico como documento descriptivo, así como también nos da una perspectiva humanista para poder entender como un sistema que se aparta de la satisfacción integral de sus moradores, inventa formas de evadir realidades alternativas a un funcionamiento "normal" y simplemente desplaza a aquellos que no logran adaptarse a la "reglas" de convivencia social.
Quinto. Me llama poderosamente la atención como un fenómeno de comunicación de masas televisivo como los "reality show" estilo "Big Brother", le brinda a la sociedad la posibilidad seductora (a manera de efecto boomerang) de poseer el control totalitario que es patrimonio exclusivo de los sistemas ideológicos. Lo anterior por cuanto es el individuo frente a su televisor, que puede controlar las acciones de los seres humanos recluidos en un espacio físico determinado: sus necesidades, sus sentimientos, sus emociones, sus flatulencias, sus virtudes como defectos (dentro de la "normalidad social") y es este mismo individuo frente a su televisor, en la más absurda individualidad, que tiene en sus manos (por medio de una llamada telefónica) la posibilidad de condenar, castigar y desplazar a lo que el considera anormal dentro de sus valores (anti-valores) preestablecidos por un sistema que el considera educativo, familiar o ideológico en general. A todas luces me parece una inclinación mórbida de un sistema capitalista, concretamente en este caso, que logra mercantilizar los detalles más íntimos del ser humano.
Sexto. Quizá tomen relevancia algunos textos que te ayudarán a entender esta maraña de pensamientos dispares y por momentos alucinantes (como los de Cachaza), que escribo con mala redacción y orden. Podríamos pensar en Huxley con "El mundo feliz", típica utopía del cualquier modelo ideológico de convivencia social en donde premia ese mencionado control totalitario; quizá también podríamos pensar en Orwell con "1984" en la conformación del "gran hermano".
Al final, la magia de una obra literaria cualquiera, son las múltiples interpretaciones que puedan emanar de cuantos lectores se atrevan a entrar a pensar y repensar lo leído. Cachaza me brindó la tranquilidad de poder alucinar por instantes con mucha tranquilidad y escribir lo primero que se me ocurrió. Quizá no sirva de nada, quizá de algo... al fin y al cabo la tarea es del próximo lector.
Para Jose Pablo Carballo
Noviembre 2003
Prof. Paulo Mata
Noviembre 2003
Prof. Paulo Mata
Cachaza, Polo Moro, Virgilio A. Mora
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