martes, 26 de mayo de 2009
Furioso
Algo extravagante y furioso ha de ser, cuando las ideas e imágenes recibidas resultan demaisado grandes para ser contenidas en el angosto recipiente humano. De suerte que bien puede llamarse a la inspiración ENTUSIASMO divino. Pues la palabra misma significa Presencia divina y fue usada por el filósofo al que llamaban divino los primitivos Padres cristianos, para expresar cuanto fuese sublime en las pasiones humanas. Este fue el espíritu que asignaba él a los heroes, políticos, poetas, oradores, músicos e incluso a los filósofos mismos. Tampoco nos es posible el abstenernos espontáneamente de atribuir a un estusiasmo noble cuanto realizan con grandeza algunos de aquéllos. De modo que, casi todos nosotros, conocemos algo de este principio. Mas, conocerlo como se debe y discernir sus diversas clases, tanto en nosotros como en los demás, esa es la tarea importante, y sólo de ese modo cabe la esperanza que evitemos la decepción. Pues, para el discernimiento de espíritus y sabe si son de Dios, hemos de saber antes discernir nuestro propio espíritu: si es espíritu de razón y sano sentido; si es adecuado para juzgar en general, estando sereno, frío e imparcial, libre de toda pasión parcial, de todo vapor inconstante y de humores melancólicos. Este es el conocimiento primero y el juicio previo: entendernos a nosotros mismos y saber de qué espíritu somos. Luego ya podremos juzgar del espíritu en otros, considerar cuál es su mérito personal y probar la validez de su testimonio por la solidez de su seso. De este modo podemos disponernos con algún antídoto contra el entusiasmo. Y esto me atreví a decir que se logra mantiendo el BUEN HUMOR.
martes, 19 de mayo de 2009
Embuste
Los turcos eran estúpidos; los alemanes que les guiaban, dogmáticos. Creían que la rebelión era absoluta, como una guerra, y la trataban por analogía. Pero la analogía en las cosas humanas es un embuste, y hacer la guerra a una rebelión resulta tan embarazoso y lento como comer sopa con cuchillo.
martes, 21 de abril de 2009
sábado, 24 de enero de 2009
Fons

toda la delicadeza de una mujer se extiende en las ondas del agua
Las manecillas del reloj, las hijas y los hijos de la medianoche, juntan sus palmas en respetuoso saludo a Fons, su hermano de la medianoche, un colaborador nuestro que nos acompañó hasta la medianoche del 16 de enero del 2009, para retirarse de la reloj-vida la mañana del sábado 17 de enero.
Mi amigo, te cuento, aún nos falta jugar más ajedrez.
http://serghiofs.deviantart.com/
Nun
En el no espacio pretemporal del caos primordial, definido a menudo como el océano inerte Nun, surge repentinamente un primer estallido de vida consciente. «Cuando me manifesté a la existencia, ésta existió», así se expresa el creador increado y autógeno que paulatinamente se materializa en procesos físicos (sol, cerro, islote, etc.) o biológicos (huevo, loto, niño, serpiente, etc.).
viernes, 2 de enero de 2009
lunes, 8 de diciembre de 2008
Mirada instantánea
Cuando el orador subió a la tribuna y empezó su discurso, defraudó, por la manera presumida y frívola de su aspecto, a más de cuatro oyentes, que se lo habían figurado como una especie de profeta. Cuando empezó a hablar, diciendo al auditorio algunas lisonjas y agradeciéndole que hubiese acudido en tan gran número, entonces me echó el lobo estepario una mirada instantánea, una mirada de crítica de aquellas palabras y de toda la persona del orador, ¡oh, una mirada inolvidable y terrible, sobre cuya significación podría escribirse un libro entero! La mirada no sólo criticaba a aquel orador y pulverizaba al hombre célebre con su iressistible ironía; eso era en ella lo de menos. La mirada era mucho más triste que irónica, era insondable y amargamente triste; su contenido era una desesperanza callada, en cierto modo irremediable, y definitiva, y en cierto modo también convertida ya en forma y hábito. Con su desolado resplandor iluminaba no sólo la persona del envanecido conferenciante y ridiculizaba y ponía en evidencia la situación del momento, la expectativa y la disposición del público y el título un tanto pretencioso del discurso anunciado -no, la mirada del lobo estepario atravesaba penetrante todo el mundo de nuestro tiempo, toda la fiebre de actividad y el afán de arribismo, la vanidad entera y todo el juego superficial fementido y sin fondo-. ¡Ay!, y por desgracia la mirada profundizaba aún más; llegaba no sólo a los defectos y a las desesperanzas de nuestro tiempo, de nuestra espiritualidad y de nuestra cultura: llegaba hasta el corazón de toda la Humanidad, expresaba elocuentemente en un solo segundo la duda entera de un pensador, de un sabio quizá, en la dignidad y en el sentido general de la vida humana. Aquella mirada decía: "¡Mira, estos monos somos nosotros! ¡Mira, así es el hombre!" Y toda celebridad, toda discreción, todas las conquistas del espíritu, todos los avances hacia lo grande, lo sublime y lo eterno dentro de lo humano, se vinieron a tierra y eran un juego de monos...
lunes, 1 de diciembre de 2008
domingo, 23 de noviembre de 2008

priscilla mora/colectivo nómada
"La noche, no estará nunca completa,
siempre hay, ya que lo digo,
ya que lo afirmo
Al borde de la pena,
una ventana abierta
una ventana clara
Siempre hay un sueño que vela
un deseo que cumplir
hambre por satisfacer,
un corazón generoso,
una mano tendida,
ojos atentos
Una vida: La vida para compartirla"
Paul Eluard
domingo, 5 de octubre de 2008
miércoles, 1 de octubre de 2008
En el Ayer
En el ayer, yo tenía un corazón
cargado de amor; mas hoy está muerto.
Descansó mi corazón, y dejó de fastidiar,
a la gente.
Fue un tiempo de mi vida,
que ya pasó entre cantos
quejas y rebeldía...
El amor es un astro cuya luz
desaparece a la salida del Alba.
La alegría del Amor es quimera
que no dura;
la belleza del amor es una sombra
que no perdura.
Los pactos del amor son sueños,
que se esfuman cual humo,
cuando se despierta el buen juicio.
¡Cuántas noches pasé en desvelo,
con la compañía de mis deseos,
en vigilia!
El fantasma de mi pasión defendía
mi lecho, diciéndome:
"No te acerques, el dormir está prohibido".
Mi flaqueza carnal susurraba
en mis oídos, sentenciando:
"Sólo el Fuerte logra sus deseos".
Ya pasaron esos días;
ya podréis, ojos míos, dormir tranquilos.
Y tú, Alma mía, ten cuidado
de recordar aquellos tiempos,
y todo lo que en ellos sucedió.
Toda vez que soplaba el céfiro
de la mañana,
se llenaba de alegría mi corazón.
Cuando las nubes vertían sus lluvias,
creía que eran de generoso vino.
Entonces aprestaba mis copas.
Cuando la Luna aparecía, le decía:
"¿No tienes vergüenza descarada?".
"¿No ves que estoy con mi bienamada?".
Todo esto pasó en el ayer,
y, cual neblina, se disipó,
borrando el olvido mi pasado,
tal como los vientos disuelven
un collar de burbujas.
¡Hijos de mi madre! Cuando venga Suad
a preguntar a los compañeros
por un triste enamorado,
decidle, que la Ausencia apagó
aquella llama, en mi corazón";
que en lugar de brasas,
sólo quedaron las cenizas.
"Que el olvido borró las huellas
de nuestro tierno amor.
Si se enfada, callad vuestra ira,
y tenedle compasión;
mas si se ríe, no sería extraño,
pues es ésta la falsía
de los enamorados...".
cargado de amor; mas hoy está muerto.
Descansó mi corazón, y dejó de fastidiar,
a la gente.
Fue un tiempo de mi vida,
que ya pasó entre cantos
quejas y rebeldía...
El amor es un astro cuya luz
desaparece a la salida del Alba.
La alegría del Amor es quimera
que no dura;
la belleza del amor es una sombra
que no perdura.
Los pactos del amor son sueños,
que se esfuman cual humo,
cuando se despierta el buen juicio.
¡Cuántas noches pasé en desvelo,
con la compañía de mis deseos,
en vigilia!
El fantasma de mi pasión defendía
mi lecho, diciéndome:
"No te acerques, el dormir está prohibido".
Mi flaqueza carnal susurraba
en mis oídos, sentenciando:
"Sólo el Fuerte logra sus deseos".
Ya pasaron esos días;
ya podréis, ojos míos, dormir tranquilos.
Y tú, Alma mía, ten cuidado
de recordar aquellos tiempos,
y todo lo que en ellos sucedió.
Toda vez que soplaba el céfiro
de la mañana,
se llenaba de alegría mi corazón.
Cuando las nubes vertían sus lluvias,
creía que eran de generoso vino.
Entonces aprestaba mis copas.
Cuando la Luna aparecía, le decía:
"¿No tienes vergüenza descarada?".
"¿No ves que estoy con mi bienamada?".
Todo esto pasó en el ayer,
y, cual neblina, se disipó,
borrando el olvido mi pasado,
tal como los vientos disuelven
un collar de burbujas.
¡Hijos de mi madre! Cuando venga Suad
a preguntar a los compañeros
por un triste enamorado,
decidle, que la Ausencia apagó
aquella llama, en mi corazón";
que en lugar de brasas,
sólo quedaron las cenizas.
"Que el olvido borró las huellas
de nuestro tierno amor.
Si se enfada, callad vuestra ira,
y tenedle compasión;
mas si se ríe, no sería extraño,
pues es ésta la falsía
de los enamorados...".
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



