sábado, 24 de enero de 2009

Fons


toda la delicadeza de una mujer se extiende en las ondas del agua


Las manecillas del reloj, las hijas y los hijos de la medianoche, juntan sus palmas en respetuoso saludo a Fons, su hermano de la medianoche, un colaborador nuestro que nos acompañó hasta la medianoche del 16 de enero del 2009, para retirarse de la reloj-vida la mañana del sábado 17 de enero.

Mi amigo, te cuento, aún nos falta jugar más ajedrez.

http://serghiofs.deviantart.com/

Nun

En el no espacio pretemporal del caos primordial, definido a menudo como el océano inerte Nun, surge repentinamente un primer estallido de vida consciente. «Cuando me manifesté a la existencia, ésta existió», así se expresa el creador increado y autógeno que paulatinamente se materializa en procesos físicos (sol, cerro, islote, etc.) o biológicos (huevo, loto, niño, serpiente, etc.).

viernes, 2 de enero de 2009

El actor desaparece

y en su lugar aparezco yo

Descanso

www.annamatteucci.blogspot.com

lunes, 8 de diciembre de 2008

Mirada instantánea

Cuando el orador subió a la tribuna y empezó su discurso, defraudó, por la manera presumida y frívola de su aspecto, a más de cuatro oyentes, que se lo habían figurado como una especie de profeta. Cuando empezó a hablar, diciendo al auditorio algunas lisonjas y agradeciéndole que hubiese acudido en tan gran número, entonces me echó el lobo estepario una mirada instantánea, una mirada de crítica de aquellas palabras y de toda la persona del orador, ¡oh, una mirada inolvidable y terrible, sobre cuya significación podría escribirse un libro entero! La mirada no sólo criticaba a aquel orador y pulverizaba al hombre célebre con su iressistible ironía; eso era en ella lo de menos. La mirada era mucho más triste que irónica, era insondable y amargamente triste; su contenido era una desesperanza callada, en cierto modo irremediable, y definitiva, y en cierto modo también convertida ya en forma y hábito. Con su desolado resplandor iluminaba no sólo la persona del envanecido conferenciante y ridiculizaba y ponía en evidencia la situación del momento, la expectativa y la disposición del público y el título un tanto pretencioso del discurso anunciado -no, la mirada del lobo estepario atravesaba penetrante todo el mundo de nuestro tiempo, toda la fiebre de actividad y el afán de arribismo, la vanidad entera y todo el juego superficial fementido y sin fondo-. ¡Ay!, y por desgracia la mirada profundizaba aún más; llegaba no sólo a los defectos y a las desesperanzas de nuestro tiempo, de nuestra espiritualidad y de nuestra cultura: llegaba hasta el corazón de toda la Humanidad, expresaba elocuentemente en un solo segundo la duda entera de un pensador, de un sabio quizá, en la dignidad y en el sentido general de la vida humana. Aquella mirada decía: "¡Mira, estos monos somos nosotros! ¡Mira, así es el hombre!" Y toda celebridad, toda discreción, todas las conquistas del espíritu, todos los avances hacia lo grande, lo sublime y lo eterno dentro de lo humano, se vinieron a tierra y eran un juego de monos...

lunes, 1 de diciembre de 2008

Lieberstraum



Lieberstraum No. 3 Liszt

domingo, 23 de noviembre de 2008

priscilla mora/colectivo nómada

"La noche, no estará nunca completa,
siempre hay, ya que lo digo,
ya que lo afirmo
Al borde de la pena,
una ventana abierta
una ventana clara
Siempre hay un sueño que vela
un deseo que cumplir
hambre por satisfacer,
un corazón generoso,
una mano tendida,
ojos atentos
Una vida: La vida para compartirla"

Paul Eluard

domingo, 5 de octubre de 2008

Replica II

miércoles, 1 de octubre de 2008

En el Ayer

En el ayer, yo tenía un corazón
cargado de amor; mas hoy está muerto.
Descansó mi corazón, y dejó de fastidiar,
a la gente.
                     Fue un tiempo de mi vida,
                     que ya pasó entre cantos
                     quejas y rebeldía...
El amor es un astro cuya luz
desaparece a la salida del Alba.
La alegría del Amor es quimera
que no dura;
la belleza del amor es una sombra
que no perdura.
                     Los pactos del amor son sueños,
                     que se esfuman cual humo,
                     cuando se despierta el buen juicio.
¡Cuántas noches pasé en desvelo,
con la compañía de mis deseos,
en vigilia!
                     El fantasma de mi pasión defendía
                     mi lecho, diciéndome:
                     "No te acerques, el dormir está prohibido".
                     Mi flaqueza carnal susurraba
                     en mis oídos, sentenciando:
                     "Sólo el Fuerte logra sus deseos".
Ya pasaron esos días;
ya podréis, ojos míos, dormir tranquilos.
Y tú, Alma mía, ten cuidado
de recordar aquellos tiempos,
y todo lo que en ellos sucedió.
                     Toda vez que soplaba el céfiro
                     de la mañana,
                     se llenaba de alegría mi corazón.
                     Cuando las nubes vertían sus lluvias,
                     creía que eran de generoso vino.
                     Entonces aprestaba mis copas.
Cuando la Luna aparecía, le decía:
"¿No tienes vergüenza descarada?".
"¿No ves que estoy con mi bienamada?".
                     Todo esto pasó en el ayer,
                     y, cual neblina, se disipó,
                     borrando el olvido mi pasado,
                     tal como los vientos disuelven
                     un collar de burbujas.
¡Hijos de mi madre! Cuando venga Suad
a preguntar a los compañeros
por un triste enamorado,
decidle, que la Ausencia apagó
aquella llama, en mi corazón";
que en lugar de brasas,
sólo quedaron las cenizas.
                     "Que el olvido borró las huellas
                     de nuestro tierno amor.
                     Si se enfada, callad vuestra ira,
                     y tenedle compasión;
                     mas si se ríe, no sería extraño,
                     pues es ésta la falsía
                     de los enamorados...".

En el Ayer (Segunda Parte)

¡Corazón!, ¿volverán los días pasados?
¿Despertará mi alma de sus sueños
para enfrentarse con su temible ayer?
¿Se despertará Septiembre al canto
sus oídos tapados por los quejidos del Otoño?
                     No. Mi corazón no resurgirá
                     al amor perdido, tal como no reverdecerá
                     la rama seca, segada del árbol.
                     La mano del segador no podrá resucitar
                     las espigas, que la Hoz ha cortado.
Envejeció mi alma en mi cuerpo,
y sólo veo fantasmas de mis años idos.
Cuando los deseos quieren volver
a sus viejas andanzas,
recurro a mi paciencia.
                     Toda Esperanza en mi murió,
                     antes de alcanzar los cuarenta.
                           Esta es mi vida.
Si Rahil llegara a preguntar po mí, decidle: "Se volvió loco".
Si responde, diciendo: "Se curará",
respondedle: "Sólo la Muerte le curará".

Ayer, Hoy y Mañana

Dije a mi amigo:

-Mírala cómo se apoya en su brazo, y ayer no más se apoyaba en el mío.

-Mañana tomará mi brazo y se apoyará en él -respondió el amigo.

-Obsérvala cómo está sentada a su lado, en ese lugar, y ayer no más se sentaba a mi lado, en el mismo.

-Y mañana se sentará conmigo en el mismo rincón.

-¿No la vez cómo escancia el vino en su copa, y ayer no más lo tomaba de la mía?

-Mañana lo beberá también de mi vaso.

-¡Con qué ojos llenos de cariño lo mira, y ayer no más me miraba así!

-Y así me mirará a mi también, mañana.

-¿No la oyes cómo derrame en sus oídos las palabras de amor que ayer no más me decía a mí?

-Mañana susurrará ese canto de amor en mis oídos también.

-Mírala, como lo abraza, e igual abrazo me daba ayer.

-El mismo abrazo me lo dará a mi también, mañana.

-¡Qué mujer más rara!

-Es como la Vida: todos los hombres la tienen y ninguno la conoce. Es como la Muerte: vence a todos los hombres; es como la Eternidad: abraza a todos los hombres, por igual.

El Amor

Muchas formas tiene el Amor,
en sus manifestaciones.
En los montes hay muchas hierbas
que no tienen fruto, ni flor.
          El Amor, en las más de las veces,
          es como el vino: un vaso conforta
          y alegra el corazón.
          Mayor cantidad expone
          a perderse la Razón.
Si los cuerpos se conducen
a un corro de orgías
o a un lecho lascivo,
o deseos impuros,
allí se suicida el Amor.
          El Amor verdadero
          está en el espíritu,
          mas nunca en la carne.
          Es como el viño añejo
          que se alambica para la Inspiración,
          mas no para la beodez.