jueves, 29 de noviembre de 2007

Honor

El honor se compra y se vende al igual que el culo... Dadá, él, no siente nada, no es nada, nada, nada. Es como vuestras esperanzas: nada. Como vuestros paraísos: nada. Como vuestros ídolos: nada. Como vuestros héroes: nada...

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Tiranos del placer

“…No hay hombre que no quiera ser déspota cuando su miembro se pone rígido: se le ocurre que tendrá menos placer si los otros parecen sentirlo tanto como él. En ese momento, por un instintivo sentimiento de orgullo, desearía ser el único en el mundo capaz de experimentar lo que siente; la idea de ver a otro gozar como él lo lleva a una especie de igualdad que anula los indescriptibles encantos que le hace experimentar el despotismo. Por otra parte, es falso que haya placer en darlo a otros; esto es servirles, y el hombre que está excitado se halla muy lejos del deseo de ser útil a los otros. Al hacer el mal, por el contrario, experimenta todos los encantos de que disfruta un individuo vigoroso que puede hacer uso de su fuerza; él es quien domina entonces, es el tirano. ¡Y cuánta diferencia hay para el amor propio! En ese caso no creemos que deba ocultarlo…”

Filosofía en el tocador
Marqués de Sade

lunes, 19 de noviembre de 2007

Espectador del Mundo

En los files de Abulafia he encontrado muchas páginas de un seudodiario que Belbo había confiado al secreto de los disquettes, seguro de no traicionar su vocación, tantas veces proclamada, de mero espectador del mundo. Algunos llevan una fecha lejana, evidentemente transcribió allí viejas anotaciones, por nostalgia, o porque pensaba volver a utilizarlas de alguna manera. Otros son de estos últimos años, de cuando ya disponía de Abu. Escribía como simple juego mecánico, para reflexionar en solitario sobre sus propios errores, se engañaba pensando que no estaba "creando" porque la creación, aun cuando es fuente de error, siempre se produce por amor a alguien distinto de nosotros. Pero Belbo, sin darse cuenta, estaba pasando al otro lado de la barrera. Estaba creando, y más le hubiera valido no hacerlo: su entusiasmo por el Plan surgió de esa necesidad de escribir un Libro, aunque todo él fuera único, exclusivo, feroz error intencional. Mientras te contraigas en el vacío puedes pensar aún que estás en contacto con el Uno, pero tan pronto como manosees la arcilla, aunque sea electrónica, te conviertes en demiurgo, y quien se empeña en hacer un mundo ya está comprometido con el error y con el mal.

viernes, 16 de noviembre de 2007

Vuelo Supremo

Quiero vivir la vida aventurera
de los errantes pájaros marinos
no tener para ir a otra ribera
la prosaica visión de los caminos
poder volar cuando la tarde muera
entre fugaces lampos anmarinos
y oponer a los raudos torbelllinos
el ala fuerte y la mirada fiera,
huir de todo lo que sea humano
embriagarme de azul soberano
de dos inmensidades mar y cielo
y cuando sienta el corazón cansado
morir sobre un peñon abandonado
con las alas abiertas para el vuelo.

Julian Marchena

Siempre

Siempre esta sensación de inquietud. De esperar más.
Hoy son las mariposoas mañana será la tristeza
inexplicable, el aburrimiento o la actividad desenfrenada
por arreglar este o aquel cuarto, por coser, por ir aquí o
allá a hacer mandados, mientras trato de tapar el Universo
con un dedo, hacer mi felicidad con ingredientes de
receta de cocina, chupándome los dedos a ratos y a ratos
sientiendo que nunca podré llenarme, que soy un barril sin
fondo, sabiendo que "no me conformaré nunca" pero
buscando absurdamente conformarme mientras mi
cuerpo y mi mente se abren, se extienden como poros
infinitos donde anida una mujer que hubiera deseado ser
pájaro, mar, estrella, vientre profundo dando a luz
Universos, novas relucientes... y ando reventando
palomitas de maíz en el cerebro, blancas motitas de
algodón, ráfagas de poemas que me asaltan todo el día y
hacen que quiera inflarme como globo para llenar el
mundo, la Naturaleza, para empaparme en todo y estar en
todas partes, viviendo una y mil vidas diferentes...
Más he de recordar que estoy aquí y seguiré
anhelando, agarrando pizquitas de claridad, haciendo yo
misma mi vestido de sol, de luna, el vestido verde-color
de tiempo con el que he soñado vivir alguna vez en Venus.
 
Gioconda Belli

martes, 13 de noviembre de 2007

Decir espera es un crimen,
decir mañana es igual que matar,
ayer de nada nos sirve,
las cicatrices no ayudan a andar.

Sólo morir permanece
como la más inmutable razón,
vivir es un accidente,
un ejercicio de gozo y dolor.

Que no, que no, que el pensamiento
no puede tomar asiento,
que el pensamiento es estar
siempre de paso, de paso, de paso...
L.E.Aute

viernes, 9 de noviembre de 2007

Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos.
 
Jorge Luis Borges

jueves, 8 de noviembre de 2007

Alicia cogió el abanico y los guantes, y, como hacía mucho calor en la sala, se puso a abanicarse mientras decía: ¡Dios mío, Dios mío!¡Qué raro es todo hoy, mientras que ayer todo era tan normal! Me pregunto si habré cambiado algo durante la noche. A ver: ¿estaba igual cuando me levanté esta mañana? Casi creo recordar que me sentí un poco diferente. Pero, si no soy la misma, la siguiente pregunta es: ¿Quién soy yo? ¡Ah, ése es el gran enigma! 
 
Lewis Carroll

lunes, 5 de noviembre de 2007

Tú llevabas dentro de ti una imagen de la vida, estabas dispuesto a hechos, a sufrimientos y sacrificios, y entonces fuiste notando poco a poco que el mundo no exigía de ti hechos ningunos, ni sacrificios, ni nada de eso, que la vida no es una epopeya con figuras de héroes y cosas por el estilo, sino una buena habitación burguesa, en donde uno esta perfectamente satisfecho con la comida y la bebida, con el café y la calceta, con el juego del tarot y la música de la radio. Y el que ama y lleva dentro de sí lo otro, lo heroico y bello, la veneración de los grandes poetas o la veneración de los santos, ese es un necio y un quijote. (…) Para este mundo sencillo de hoy, cómodo y satisfecho con tan poco, eres tú demasiado exigente y hambriento; el mundo te rechaza, tienes para él una dimensión de más… El que en lugar de chinchín exija música, en lugar de placer alegría, en lugar de dinero alma, en vez de loca actividad verdadero trabajo, en vez de jugueteo pura pasión, para ése no es hogar bonito este mundo que padecemos…


Hermann Hesse

miércoles, 31 de octubre de 2007

Uno de mi calle me ha dicho
que tiene un amigo que dice
conocer un tipo
que un día fue feliz.
Y me ha dicho que dicen, que dijo
que se tropezó en la calle
con un sueño y se entretuvo,
y desde entonces no estuvo
para nada
ni para nadie.
Y a salvo de su conciencia
estrenó nuevas sensaciones
y asombrado
comprobó que le iba bien.
Y me han dicho que dicen, que dijo
que recreándose en la suerte
de ese sueño que atrapó,
pegó un grito
y se escuchó
por primera vez.
Era un hombre como cualquiera:
Ignorado,
desorientado,
contaminado como cualquiera;
aburrido
desconocido
y poco atrevido donde lo hubiera.
Y dicen que creció de tal modo
que llegó a alcanzar las estrellas,
que se sonrió con razón
como lo hacen los bobos sin ella.
Y uno de mi calle me ha dicho
que han dicho las autoridades
que pasó el peligro,
que todo esta bajo control,
que se trataba de un caso aislado,
pero no obstante recomiendan
que se tomen precauciones,
que quien lo prueba una vez
sueña con reincidir
Si usted es un hombre como cualquiera:
Ignorado,
desorientado,
contaminado como cualquiera;
aburrido,
desconocido
poco atrevido donde lo hubiera,
no vaya usted a crecer de tal modo
que llegue a las estrellas,
que sonría con razón
como lo hacen los bobos sin ella.
Que uno de mi calle me ha dicho
que tiene un amigo que dice
conocer un tipo
que un día fue feliz.

martes, 30 de octubre de 2007

Mi historia

Si alguna vez me tuviste en alguna estima,
absténte de goces por un tiempo,
y en este mundo cruel exhala tu aliento dolorido
narrando mi historia...

viernes, 26 de octubre de 2007

Karma

“…Atención, pues, a la lección moral. Érase una vez, en el antiguo país de las fábulas, una familia integrada por un padre, una madre, un abuelo que era el padre del padre y el ya mencionado niño de ocho años, un muchachito. Sucedía que el abuelo ya tenía mucha edad, por eso le temblaban las manos y se le caía la comida de la boca cuando estaban a la mesa, lo que causaba gran irritación al hijo y a la nuera, siempre diciéndole que tuviera cuidado con lo que hacía, pero el pobre viejo, por más que quisiera, no conseguía contener los temblores, peor aún si le regañaban, el resultado era que siempre manchaba el mantel o el suelo al dejar caer la comida, por no hablar de la servilleta que le ataban al cuello y que era necesario cambiarla tres veces al día, en el desayuno, al almuerzo y a la cena. Estaban las cosas así y sin ninguna expectativa de mejoría cuando el hijo decidió acabar con la desagradable situación. Apareció en casa con un cuenco de madera y le dijo al padre, A partir de ahora comerá aquí, sentado en el patio que es más fácil de limpiar para que su nuera no tenga que estarse preocupando con tantos manteles y tantas servilletas sucias. Y así fue. Desayuno, almuerzo y cena, el viejo sentado solo en el patio, llevándose la comida a la boca conforme era posible, la mitad se perdía en el camino, una parte de la otra mitad se le caía por la boca abajo, no era mucho lo que se le deslizaba por lo que el vulgo llama el canal de la sopa. Al nieto no parecía importarle el feo tratamiento que le daban al abuelo, lo miraba, luego miraba al padre y a la madre, y seguía comiendo como si nada tuviera que ver con el asunto. Hasta que una tarde, al regresar del trabajo, el padre vio al hijo trabajando con una navaja un trozo de madera y creyó que, como era normal y corriente en esas épocas remotas, estaría construyendo un juguete con sus propias manos. Al día siguiente, sin embargo, se dio cuenta de que no se trataba de un carro, por lo menos no se le veía el sitio donde se le pudieran encajar unas ruedas y entonces preguntó, Qué estás haciendo. El niño fingió que no había oído y siguió excavando en la madera con la punta de navaja, esto pasó en el tiempo que los padres eran menos asustadizos y no corrían a quitar de las manos de los hijos un instrumento de tanta utilidad para la fabricación de juguetes. No me has oído, qué estás haciendo con ese palo, volvió a preguntar el padre, y el hijo, sin levantar la vista de la operación respondió, Estoy haciendo un cuenco para cuando seas viejo y te tiemblen las manos, para cuando tengas que comer en el patio, como el abuelo…”