domingo, 7 de octubre de 2007

El punto infinito

“Fue entonces cuando vi el Péndulo.

La esfera, móvil en el extremo de un largo hilo sujeto de la bóveda del coro, describía sus amplias oscilaciones con isócrona majestad.

Sabía, aunque cualquiera hubiese podido percibirlo en la magia de aquella plácida respiración, que el período obedecía a la relación entre la raíz cuadrada de la longitud del hilo y ese número p que, irracional para las mentes sublunares, por divina razón vincula necesariamente la circunferencia con el diámetro de todos los círculos posibles, por lo que el compás de ese vagar de una esfera entre uno y otro polo era el efecto de una arcana conjura de las más intemporales de las medidas, la unidad del punto de suspensión, la dualidad de una dimensión abstracta, la naturaleza ternaria de p, el tetrágono secreto de la raíz, la perfección del círculo.

También sabía que en la vertical del punto de suspensión, en la base, un dispositivo magnético, comunicando su estímulo a un cilindro oculto en el corazón de la esfera, garantizaba la constancia del movimiento, artificio introducido para contrarrestar las resistencias de la materia, pues no sólo era compatible con la ley del Péndulo, sino que, precisamente, hacía posible su manifestación, porque en el vacío, cualquier punto material pesado, suspendido del extremo de un hilo inextensible y sin peso, que no sufriese la resistencia del aire ni tuviera fricción con su punto de sostén, habría oscilado en forma regular por toda la eternidad…

…la Tierra giraba, pero el sitio donde estaba anclado el hilo era el único punto fijo del universo.

Por tanto, no era hacia la Tierra adonde se dirigía mi mirada, sino hacia arriba, allí donde se celebraba el misterio de la inmovilidad absoluta. El Péndulo me estaba diciendo que, siendo todo móvil, el globo, el sistema solar, las nebulosas, los agujeros negros y todos los hijos de la gran emanación cósmica, desde los primeros eones hasta la materia más viscosa, un solo punto era perno, clavija, tirante ideal, dejando que el universo se moviese alrededor. Y ahora yo participaba en aquella experiencia suprema, yo, que sin embargo me movía con todo y con el todo, pero era capaz de ver Aquello, lo Inmóvil, la Fortaleza, la Garantía, la niebla resplandeciente que no es cuerpo ni tiene figura forma peso cantidad o calidad, y no ve, no oye, ni está sujeta a la sensibilidad, no está en algún lugar o en algún tiempo, en algún espacio, no es alma, inteligencia, imaginación, opinión, número, orden, medida, sustancia, eternidad, no es tinieblas ni luz, no es error y no es verdad…”

El péndulo de Foucalt
Umberto Eco

sábado, 6 de octubre de 2007

La isla que somos

Como ni la historia de su cultura, ni su educación como sistema de propósitos le ofrece una valiosa imagen de sí mismo como hombre o como nación, carece de impulsos y de metas; de ambiciones a las cuales aplicar su voluntad. Todo lo contrario, no le importa tener poco, hacer a medias lo que se propuso, con tal de ahorrar esfuerzos. Bien está la abundancia, la riqueza, si la buena suerte ayuda, nunca con el sacrificio de los buenos ratos de ocio, nunca corriendo sin aliento en busca de las cosas. El europeo que vemos amasando una fortuna habiendo llegado al país "en alpargatas", "con una mano delante y otra atrás", —según la realista expresión de nuestro pueblo— no mueve a envidia a nadie, ni a emulación. ¿Crear riqueza, levantar con enormes esfuerzos una empresa productiva, sacrificando horas de sueño, de ocio, de diversión, de charla, de comida? Sólo pensar que nuestro empeño ha de servir mejor a nuestros descendientes que a nosotros mismos, nos desalienta, nos quita el ánimo. Buscamos el éxito rápido, seguro, pero sin esfuerzo, aunque nuestro provecho sea limitado: tenemos sicología de pulperos, se ha dicho.

miércoles, 3 de octubre de 2007

El guerrero pone en juego su porpia vida para aumentar el prestigio de la horda, del clan al cual pertenece. Y, de ese modo, prueba brillantemente que la vida no es el valor supremo para el hombre,sino que debe servir a fines mas importantes que ella misma.
El hombre se eleva sobre el animal al arriesgar la vida, no al darla: por eso la humanidad acuerda superioridad al sexo que mata y no al que engendra.
 
Simone de Beauvoir 

lunes, 1 de octubre de 2007

Cat's in the craddle

Verse 1

My child arrived just the other day Came to the world in the usual way But there were planes to catch and bills to pay He learned to walk while I was away He was talkin' 'fore I knew it And as he grew he said, "I'm gonna be like you, Dad, You know I'm gonna be like you."

Chorus

And the cat's in the cradle and the silver spoon, Little boy blue and the man 'n the moon. "When you comin' home?" "Son, I don't know when. We'll get together then. You know we'll have a good time then."

Verse 2

Well, my son turned ten just the other day. He said, "Thanks for the ball, Dad. Come on, let's play. Could you teach me to throw?" I said, "Not today. I got a lot to do." He said, "That's okay."
And he walked away and he smiled and he said, "You know, I'm gonna be like him, yeah. You know I'm gonna be like him."

Chorus

Verse 3

Well, he came from college just the other day, So much like a man I just had to say, "I'm proud of you. Could you sit for a while?" He shook his head and he said with a smile, "What I'd really like, Dad, is to borrow the car keys. See you later. Can I have them please ?"

Chorus

Verse 4

I've long since retired, my son's moved away. I called him up just the other day. "I'd like to see you, if you don't mind." He said, "I'd love to, Dad, if I could find the time. You see my new job's a hassle and the kids have the flu, But it's sure nice talkin' to you, Dad. It's been sure nice talkin' to you." And as I hung up the phone it occurred to me, He'd grown up just like me. My boy was just like me.

Chorus

Ugly Kid Joe

martes, 25 de septiembre de 2007

Qué puta!

“…El que no lo sabe que quede sabiendo de una vez por todas que las putas no tienen ningún derecho, están para darle el gusto a los hombres, recibir la paga establecida y se terminó. Fuera de eso, golpes. De la celestina, del gigoló, del tira, del soldado, del delincuente y de las autoridades. Renegada del vicio y de la virtud. Por cualquier tontería va a dar con las costillas a la cárcel, el que quiera puede escupirle en la cara. Impunemente.

El señor, paladín de las causas populares, de nombre elogiado en los diarios, dígame, por gentileza, si alguna vez en la vida se dignó pensar en las putas, excepto, es claro, en las inconfesables ocasiones en que las necesitó para revolcarse en la cama, pues hasta los incorruptibles necesitan satisfacer la carne, están sujetos como todos al instinto. Lecho infame, carne vil, bajos instintos en opinión del mundo entero…

Cuando una puta se desviste y se echa para recibir a un hombre y darle el supremo placer de la vida a cambio de una escasa paga, ¿sabe, ilustre combatiente de la justicia social, cuántos están comiendo de esa escasa paga? El propietario de la casa, el sublocador, la celestina, el comisario, el gigoló, el tira, el gobierno. La puta no tiene quién la defienda, nadie se levanta por ella, los diarios no dedican ni una columna a describir la miseria de los prostíbulos, es asunto prohibido. La puta solo es noticia en las páginas de los crímenes, ladrona, drogada, mariposa del vicio, presa y procesada, acusada de todos los males del mundo, responsable de la perdición de los hombres. ¿Quién tiene la culpa de todo lo malo que pasa en el mundo? Las putas, sí, señor.

¿El indomable abogado de los oprimidos tomó acaso conocimiento de la existencia de millones de mujeres que no pertenecen a ninguna clase, repudiadas por todas las clases, puestas al margen de la lucha y de la vida, marcadas a hierro y a fuego? Sin carta de reivindicaciones, sin organización, sin carrera profesional, sin sindicato, sin programa, sin manifiesto, sin bandera, sin horario, podridas de enfermedades, sin médicos en sanatorios ni camas en hospitales, con hambre y con sed, sin derecho a pensión, a fiestas, sin derecho a tener hijos, sin derecho a tener hogar, sin derecho a tener amor, sólo putas. ¿Lo sabe? Si no lo sabe sépalo de una vez por todas.

Las putas, en fin, son un problema policial. ¿Pero se imaginó, caritativo padre de los pobres si un día las putas del mundo unidas decretasen una huelga general, cerrasen la flor y se negasen a trabajar? Es como pensar en el caos, el día del juicio final, el fin de los tiempos…”

miércoles, 19 de septiembre de 2007

La plaga

“Si no fuera la viruela, el tifus, la malaria, el analfabetismo, la lepra, el mal de Chagas, y otras tantas meritorias plagas sueltas por los campos, ¿cómo mantener y ampliar los límites de las fazendas del tamaño de países, cómo cultivar el miedo, imponer el respeto y explotar al pueblo debidamente? Sin la disentería, el crup, el tétano, el hambre propiamente dicha, ¿se imagina el montón de chicos creciendo, volviéndose adultos, conchabados, trabajadores, arrendatarios, inmensos batallones de cangaceiros, no esas bandas que se están terminando por los caminos al son de las bocinas de los camiones, se los imagina tomando las tierras y dividiéndolas? Las pestes son necesarias y beneméritas, sin ellas ¿cómo mantener la sociedad constituida y contener al pueblo, que es la peor de todas las plagas? Imagínese, compañero, esa gente con buena salud, y sabiendo leer, ¡es un peligro que da miedo!"

Jorge Amado

lunes, 17 de septiembre de 2007

Divina vida. Imaginacion que matiza la realidad de la existencia. Castillos en el aire. Recuerdos de tiempos felices. Ilusiones del mañana.
Exaltacion del momento que pasa, y hace subsistir una existencia, lo que solo fue un instante.
No esperar fortuna y amor, levantar castillos. Imaginar es el principio de toda realidad.
Tal vez un día, descenderéis desde esa cumbre a que os lleve laimaginación, para estrechar a la que sólo vivió en vuestros castillos.
Mas... si la mamada no llega, si la delicidad os huye, nada podrá impediros soñar, soñar siempre, y levantar castillos en el aire.
 
Max Jimenez, rescatado por anna
La sociedad burguesa obedece a un sacrificio original realizado por todas las despotías de la historia, considerando a todas las sociedades no burguesas como despotías. Se trata de un sacrificio original, no realizado por la sociedad burguesa, sino  por las sociedades en contra de las cuales aquella lucha y a las cuales considera despotías... La sociedad burguesa se ofrece como la sociedad que potencialmente, por medio del mercado, es una sociedad sin sacrificios... En cuanto haya amenaza de vuelta de la despotía, sólo que en forma de un poder despótico que lucha de manera despótica en contra de la despotía. Después de su victoria definitiva, no habrá ninguna despotía... El occidente realizó sacrificios, sigue realizándolos y tiene que proseguir, para que los sacrificios pasados mantengan su sentido. Esto lleva a una expansión frenética del mercado como una esfera pretendida de la humanidad.
 
Hinkelammert

martes, 11 de septiembre de 2007

La desgracia de los pobres

…“Ya que me lo pregunta con tanta fineza, le digo, mozo, que cuando viene la desgracia no viene sola. Empieza y no hay quien la pare, crece como cosa barata, de consumo general. La alegría, en cambio, no prende, es planta exótica, de cría difícil, de poca sombra, de duración breve, no se da bien ni con el sol ni con la lluvia ni con el viento, exige cuidados cotidianos y tierra bien abonada, ni seca ni húmeda, es un cultivo caro, de gente rica, con mucho dinero. La alegría se conserva en champaña; la cachaça sólo acompaña las desgracias, si es que las acompaña. La desgracia es planta resistente, se mantiene sin requerir cuidados, crece sola, se vuelve frondosa, se la encuentra en todos los caminos. En donde andan los pobres, compadre, la desgracia se da en abundancia, no se ve otra planta. Si usted tiene el cuero curtido y la espalda endurecida, con callos por dentro y por fuera, no gana nada con pelear contra los fantasmas, pierde el tiempo. Y le digo más, compañero, y no es por alabarme sino porque es la pura verdad: los pobres tienen fuerza para cargar con tantas desgracias y seguir viviendo…”

Jorge Amado
Teresa Batista cansada de guerra

domingo, 9 de septiembre de 2007

Habla la muerte

En Bagdad había un mercader que mandó a su sirviente al mercado a comprar provisiones, y al poco rato el sirviente regresó, blanco y tembloroso y dijo: "Amo, cuando estaba en la plaza del mercado una mujer de la multitud me empujó, y cuando me di vuelta vi que era la Muerte la que me empujaba. Me miró e hizo un gesto amenazador.

"Ahora présteme su caballo y escaparé de esta ciudad para evitar mi destino. Iré a Samarra y allí la muerte no podrá encontrarme." El mercader le prestó el caballo y el sirviente lo montó, hundió las espuelas en sus flancos y partió todo lo velozmente que el caballo era capaz de galopar. Luego el mercader fue a la plaza del mercado y me vio de pie en medio de la multitud, y se me acercó y me dijo: "¿Por qué le hiciste un gesto amenazador a mi criado cuando lo viste esta mañana?". "Ese no fue un gesto amenazador", le dije. "Fue sólo un respingo de sorpresa. Estaba asombrada de verlo en Bagdad, puesto que yo tenía una cita con él esta noche en Samarra."
W. Somerset Maugham

martes, 4 de septiembre de 2007

Moraleja

…Después, sentándose a mi lado, aclaró el misterio: “En cierta ocasión, los cuervos, envidiosos de las palomas, trataron de copiar sus andares. Y casi se rompieron los huesos. Y todas la aves se burlaron de ellos. Cuando finalmente quisieron caminar como lo hacían en un principio observaron con horror que se les había olvidado. Por eso, desde entonces, lo hacen a saltitos y siempre tropezando.” Y mi hermano añadió: “Aprende de los cuervos. El que trata de arrebatar lo que no le pertenece puede perder hasta lo poco que tiene”…

Caballo de Troya 4
J.J. Benítez

sábado, 1 de septiembre de 2007

La utilidad de los libros

“Mientras a consecuencia de las leyes y de las costumbres exista una condenación social, creando artificialmente, en plena civilización, infierno, y complicando con una humana fatalidad el destino, que es divino; mientras no se resuelvan los tres problema del siglo: la degradación del hombre por el proletariado, la decadencia de la mujer por el hambre, la atrofia del niño por las tinieblas; en tanto que en ciertas regiones sea posible la asfixia social; en otros términos y bajo un punto de vista más dilatado todavía, mientras haya sobre la tierra ignorancia y miseria, los libros de la naturaleza del presente podrían no ser inútiles.”
Víctor Hugo